2025: el año en que Europa dejó de improvisar frente al ransomware

A comienzos de 2026, la Unión Europea hizo público el Informe anual 2025 del Comité Interinstitucional de Ciberseguridad, coordinado por CERT-EU. Más allá de ser un balance del año anterior, el documento confirma un cambio profundo en la forma en que las instituciones europeas entienden la ciberseguridad: ya no como una respuesta a incidentes, sino como una responsabilidad estructural integrada en la gobernanza.

El informe recoge dos años de trabajo bajo el Reglamento (UE) 2023/2841 y detalla cómo las entidades de la Unión han tenido que evaluar su madurez, definir controles y asumir compromisos formales en materia de ciberseguridad. Este enfoque no elimina la amenaza —que sigue siendo elevada—, pero sí reduce la improvisación cuando los ataques se producen, especialmente frente a riesgos persistentes como el ransomware.

Lo que este documento refleja no es una mejora técnica puntual, sino una decisión estratégica: prepararse antes de que el incidente ocurra.

2025 como punto de inflexión: cuando la ciberseguridad pasa a ser gobernanza

Desde la perspectiva del ransomware, este cambio no es menor. Las campañas actuales no triunfan por la sofisticación del malware, sino por vacíos de responsabilidad, dependencias mal entendidas y decisiones que se retrasan. Eso es exactamente lo que la Unión Europea intenta corregir.

De responder a incidentes a asumir responsabilidades

Evaluar madurez, definir responsables, establecer controles adaptados y firmar planes propios de ciberseguridad no evita todos los ataques, pero sí reduce el caos cuando ocurren. Y ese control marca la diferencia entre un incidente gestionable y una crisis prolongada, como ya se ha visto en numerosos ataques de ransomware más peligrosos.

Aquí aparece una lección clara: el ransomware no se combate solo con herramientas, sino con estructura previa.

La cadena de suministro como ventaja operativa para el ransomware

Uno de los focos más claros del trabajo de CERT-EU en 2025 ha sido la cadena de suministro. No por moda, sino por necesidad. Los grupos de ransomware llevan tiempo explotando accesos indirectos: proveedores, servicios compartidos, integradores o terceros con más permisos de los necesarios.

El acceso indirecto como punto de entrada real

Este patrón explica por qué ya no hablamos de incidentes aislados, sino de una crisis del ransomware. El ataque no empieza cuando se cifra un sistema, sino cuando una dependencia se acepta sin control suficiente.

Reducir dependencias excesivas, evaluar proveedores y entender quién tiene acceso real se ha convertido en una decisión estratégica, no técnica.

Externalizar capacidades sin perder control

El anuncio de la Comisión Europea sobre el nuevo sistema dinámico de compras para servicios profesionales de TI encaja perfectamente en esta lógica.

No se trata de externalizar la responsabilidad, sino de reforzar capacidades bajo un marco definido. Muchos incidentes de ransomware escalan porque nadie tiene una visión clara de accesos, responsabilidades o límites. Cuando el control se diluye, el impacto se multiplica.

El enfoque europeo apunta justo en la dirección contraria: colaborar, sí, pero sin perder visibilidad ni criterio.

Ransomware, datos y el impacto que no se ve hasta que es tarde

El ransomware no persigue sistemas. Persigue impacto. Y ese impacto aparece cuando los datos dejan de estar disponibles, íntegros o bajo control. Ahí es donde un problema técnico se convierte en una crisis operativa, reputacional o institucional.

Por eso resulta clave entender la importancia de proteger los datos como una decisión estratégica. No se trata solo de cumplir normativas, sino de preservar continuidad y confianza, especialmente en un contexto como el europeo, tal como refleja el análisis del ransomware en la Unión Europea en 2025.

Tecnología, automatización y una advertencia necesaria

Herramientas avanzadas como la inteligencia artificial en ciberseguridad aportan valor, pero no sustituyen decisiones mal tomadas. Los atacantes también automatizan, analizan y escalan. La diferencia no está en la tecnología disponible, sino en quién mantiene el control cuando algo falla.

Conclusión

2025 no será recordado como el año sin ataques.
Será recordado como el año en que Europa asumió que improvisar frente al ransomware ya no es una opción.

Los mensajes de CERT-EU, el informe del IICB y las decisiones de la Comisión Europea apuntan en la misma dirección: la resiliencia se construye antes del incidente.

Desde HelpRansomware, la lectura es clara: el ransomware no se combate reaccionando mejor, sino decidiendo mejor.

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